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Rivera Zenteno
Aunque era un anciano, Dios le prometió a Abraham convertirlo en el padre de una gran nación, darle una descendencia tan numerosa como las estrellas y la arena del mar. No obstante, como la promesa no llegaba su esposa Sara se desesperó y le dijo que se acostara con la sierva de ella para que no se quedará sin descendencia, esta desobediencia de Sara trajo consecuencias en la vida de ambos. Recuerda que lo que Dios nos prometio Lo va a cumplir, él tiene su tiempo y sus propósitos. .
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